Y su poder se alzó, arrastrando consigo a todo lo que intentaba ofrecerle cierta oposición. Comprendimos entonces que su influencia era una nueva fuente de recursos de la que nutrirnos y, solo así, alimentamos lo que un día temimos, lo encumbramos sin mucho esfuerzo y lo convertimos en un anhelo para todas las generaciones futuras.
Aquel que, sin querer, se topó con el futuro de este mundo sin saber siquiera cómo afrontar el pasado.

Endurecimos nuestra piel, nuestros puños y nuestra mente. Durante generaciones, se empeñaron en hacernos ver que éramos culpables. Pero no puede haber culpa en una decisión honorable, ni perdón para aquellos que prefirieron la codicia antes que la familia.
Gritamos con furia para que nuestros descendientes no olviden que más allá de estas montañas rojizas existe un vago recuerdo que merece ser restaurado.

Magia. Energía. Ambición. Tres palabras apoyadas sobre los tres pilares naturales que sustentan estas tierras. La magia, nuestra seña de identidad; la energía, aquello que recorre nuestras venas; la ambición, inherente a nosotros, inagotable y amenazadora, la que nos regala el Pantano.
Nuestros guías, aunque longevos, fueron muriendo. Al igual que todos los que, pudiendo escoger el sendero correcto, no lo hicieron.

Desperté en una cama de ceniza, bajo una sábana hecha del mismo polvo con el que se destruyeron mis sueños. Desde entonces, me esforcé por seguir adelante, por levantar mi ánimo y revivir mis convicciones inmerso en un mar de neblinas. Todo lo que conseguí después apenas lo reconozco ahora, pues el paso del tiempo es innegociable, como esa mirada felina antes de cometer un crimen.
Percibo sus corazones, su aliento cuando están de vuelta, así como su razón y religión. Son míos y, sin embargo, no quiero gobernarlos.

Huimos del asesino violeta de los cielos tanto como de los conflictos ajenos a nuestra idiosincrasia. Siempre atentos a nuevas oportunidades, amigos del trabajo y del bien común, nos esforzamos cada día para prosperar en un mundo cada vez más convulso.
El respeto por la vida nos hizo encontrar un modo alternativo que protegeremos siempre, hasta nuestra última gota de sudor.

